Yo me vendo, tú te vendes, él nos compra

Esto, hoy, no va de big data. Más bien va de números un poco pequeños. Es un desahogo personal. Y una visión (más o menos parcial) de cómo es ser un periodista del montón en la economía del libre mercado.

hucha de cerdito

Llevo ya unos años intentando ejercer el periodismo. Alguno la llama la profesión más bonita del mundo. Puede. No seré yo quien juzgue estas palabras por el momento.

De mis años en la universidad guardo memoria selectiva por culpa del licor café. Me acuerdo, por ejemplo, de un profesor que a las 9 de la mañana tenía ya las manos negras de tinta tras haber repasado, compulsivamente, toda la prensa del día. De otro que estaba calvo y, durante la clase, se acercaba a la ventana a echar un pitillo como acto de rebeldía. Me acuerdo también de una frase, pero no recuerdo de que boca salió, aunque tampoco es que fuese el colmo de la originalidad. “El periodismo siempre ha sido un oficio de pobres”.

Si tengo buena memoria, la frase se refería a la profesión antes de sus mejores épocas. Hablaba de aquellos que escribían en sótanos las noticias que habían recabado tras una larga noche de bares. De los que relataban las historias de los bajos fondos de la sociedad, de los mismos bajos fondos por los que se dejaban caer también los de la parte alta. Y cobraban (si eso) cuatro céntimos, peniques, o centavos.

Probablemente sea un poco iluso, pero yo siempre me he imaginado a estos periodistas como gente libre. Y bastante alcohólica.

Después llegaron mejores épocas. Los medios de comunicación se convirtieron en el cuarto poder (¡Yuju!) y el periodismo se acostumbró a despachos más cómodos y sueldos a fin de mes. Aunque se seguía fumando y bebiendo, ya no era en tascas de mala muerte. Cierto es que de ese mundo surgieron grandes firmas independientes, pero también una legión de trabajadores que se acostumbró a hacer demasiadas cosas por comodidad.

 

periodistas

 

Hoy, le hemos dado una vuelta de tuerca. Los que pagan quieren que sigamos haciendo las mismas cosas que les prometimos cuando éramos “ricos”. Pero siendo pobres. Y con una sonrisa en la cara.

 

Antes de continuar, quiero dejar claro que esto no busca ser una crítica a quien acepta las miserables ofertas de empleo que abundan hoy en día. Ni mucho menos. La necesidad es mala compañera y la mayoría nos hemos visto obligados a tragarnos el orgullo en más de una ocasión.

 

Nunca tuve mucha paciencia.
Llevo solo 7 meses de periodista autónomo – o freelance, en versión 2.0 –  y estoy hasta las narices. Y no por mis condiciones laborales y por los impuestos (que también). De momento creo que he tenido bastante suerte. Sino por las cosas que he tenido que ver y oír en estas últimas, muchas, semanas.

Las ofertas para periodistas o redactores autónomos florecen en la red. Hay diferentes plataformas, como Domestika.org o Nubelo, en las que alguien con ganas de trabajar conoce de primera mano la cara más descarada de la ley de la oferta y la demanda. El pagador ofrece una cantidad de dinero por un proyecto determinado y ¿alguien da menos?

Siempre. Hay. Quien. Da. Menos. Es hora de sacar a pasear los datos.

El gráfico más abajo refleja los proyectos que han aparecido en cuatro plataformas de empleo autónomo para periodistas durante las últimas semanas. Son solo los que especifican presupuesto. Algo que la mayoría no hace, obligando al freelance a decidir entre postularse con la oferta más baja o quedarse sin nada que hacer.

Los proyectos varían en forma. Los hay puntuales (quiero dos artículos), por obra (coordinación de un número de una revista), y de los llamados de “falsos autónomos”: trabaja a diario para mí, con compromiso y pasión, pero me facturas a final de mes, te encargas de pagar los impuestos y no tienes ni vacaciones ni paro. Guay.

Para este gráfico, he intentado reducir todos los proyectos a un precio aproximado por hora. Lo he comparado, con el que, en mi opinión, sería un punto de partida decente: 18€ por 60 minutos. Sé que la mayoría hemos trabajado por menos. Pero no es un precio nada abultado si tenemos en cuenta que de ahí se paga el IVA, el IRPF y la Seguridad Social.

sueldo bruto por hora

(al revés que en un semáforo, las ofertas que están en rojo son para saltarse sin frenar)

Ahora vamos a ponerle palabras a estos magníficos números. Frases que no pasarán a la historia por su optimismo. Tampoco por su buena ortografía. Omitiré nombres propios. Más que nada porque la mayoría de las ofertas carecen de ellos.

 

“Hola, seguimos buscando a un experto redactor de contenidos. El proyecto consistirá en publicar 20 artículos. de unas 400 palabras aproximadamente a un costo total de unos 75 eur.”

Para esta oferta piden más de 3 años de experiencia y redacción SEO (para posicionarse bien en buscadores). Seré muy lento, pero a mí, sacar un artículo de 400 palabras de la nada, entre investigar, recabar información, palabras clave, redacción, enlaces, imágenes, etc. me lleva mínimo una hora. Y siendo chapuzas. 20 artículos = 20 horas. A 3.75€. Que sigan buscando.

 

“Necesitamos contenido para enriquecer nuestra página web. Los textos deberan ser 100% originales y deberan estar orientados a unas palabras clave determinadas. Deberán realizar 5 textos de entre 1000 a 1200 palabras orientados a SEO con las keyword que nosotros vamos a proporcionar.”

Presupuesto de 50 a 250€. O sea, mucho mejor por €50. Por un total 6000 palabras. Eso son entre 12 y 14 folios de texto limpio. Y original. Creo que había un ex jugador de balonmano marido de una ex duquesa que cobraba bastante más por informes que copiaba de Internet. 

 

Para redondear el anecdotario, lo que sigue es un resumen de una conversación (hubo más, pero tampoco quiero excederme en detalles) vivida en directo.

Estamos buscando a alguien a media jornada, de 9 a 14 [¿media?]

Me interesa.

Además, eres autónomo, ¿no? Nos podrías facturar.

Bueno, sí. Aunque la oferta decía que era empleo como asalariado.

Ya… Nuestro presupuesto es de 400€ brutos al mes y compromiso por dos meses, en principio.

Me parece poco.

Si después trabajas más y la cosa va mejor, se revisaría, claro.

Gracias.

 

Lo mejor es que se enfadan si, amablemente, les dices que no te interesan las condiciones.

Y tienes que dar las gracias al mundo porque, claro, trabajas en casa, que es tu oficina, y apenas tienes gastos, nada más que un ordenador y conexión a Internet.

 

Buf.

 

Apartémonos, un momento, del dinero. A la vista de estas condiciones, es fácil pensar, ¡pues no aceptéis!

Pero es que lo peor es que estas son, demasiadas veces, las únicas opciones.

Según el Instituto Nacional de Estadística, a principios de 2009 había 54300 autónomos ejerciendo actividades de periodismo o comunicación de forma regular. A finales de 2014 había 74300 (casi un 37% más) y 2015 cerró con 59100 (cerca de un 9% más que en 2009). Todo, en un contexto de crisis en el que, en cifras generales, se ha reducido considerablemente el número de autónomos, como se puede ver en el siguiente gráfico.

grafica ine autonomos
Número total de trabajadores por cuenta propia 2008-2015 (en miles). Fuente: Instituto Nacional de Estadística

 

Me toca acordarme ahora de la época del instituto. De un día que leí un trágico reportaje de El País Semanal en el que por primera vez se le ponía cara a la generación de los mileuristas. Aquellos que habían estudiado (cómo le gustan a este país los títulos) y se tenían que conformar con un sueldo de unos 1000€ al mes. Fue un drama que duró bastante poco, la verdad.

Entonces no sabía que esos ingresos serían una meta inalcanzable para buena parte de mis compañeros de clase.

 

Las cuentas de la abuela

Pongamos que te lanzas a ser autónomo. Consigues unos ingresos brutos estables de 1200€ al mes. No está nada mal. Después llega la hora de pagar la cuota de la seguridad social, que crece mucho más rápido que tus ingresos. Lo mismo, con el impuesto sobre la renta para Hacienda, que somos casi todos. Y tu bolsillo (la línea amarilla del gráfico) está más vacío cuanto más pasa el tiempo.

llegar a fin de mes de autonomo

 

Para redondear esta historia volvamos al primer gráfico, al de los ingresos por hora, y aceptemos todas las ofertas que estaban en rojo. Trabajaríamos 250 horas al mes por menos de 800€ brutos. Haciendo una selección más afortunada (y si somos los elegidos) podríamos ponernos en los 1600€ trabajando unas 280 horas al mes (65-70 a la semana).

Señoría, no tengo nada más que añadir.

Qué frase tan lapidaria. Ser periodista te permite escribirlas, entre otras muchas cosas. Por eso es una profesión maravillosa, al menos uno de cada tres días. Y por eso seguiré siendo autónomo, porque, de momento, es la única opción que tengo.

Además, como un plato es un plato, y un vaso es un vaso, siempre está bien recordar quiénes somos. Que por mucho que seamos empresarios por cuenta propia en el libre mercado de la comunicación, si nos quejamos demasiado y dejamos de currar no llegamos a fin de mes.

Pura clase media trabajadora, que dirían algunos.

4 thoughts on “Yo me vendo, tú te vendes, él nos compra

  1. Tal cual, estoy harta de ver este tipo de ofertas donde parece que un contenido optimizado tanto para la web como para los usuarios se crea de la nada.

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